Significado histrico del 17 de octubre
Martes 22 de Julio de 2014
17.10.2008 | La accin revolucionaria de las masas irrumpe en la vida poltica argentina
Significado histrico del 17 de octubre
Escribe: Blas Garca
Foto: Las patas en la fuente de la Plaza de Mayo en el histrico 17.
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El 17 de Octubre de 1945 Pern fue sacado de la crcel por la masiva movilizacin de los trabajadores. A partir de entonces, los humildes comienzan a escribir las pginas de una Nueva Argentina.
El orden mundial del capitalismo

A comienzo de los aos 1800, con el desarrollo del capitalismo, las burguesas inglesas, norteamericanas, francesas y prusianas haban tomado el poder poltico y construyeron un nuevo orden mundial colonialista.

Cien aos despus, ese puado de naciones econmicamente desarrolladas haban terminado de repartirse el mundo, generando un sistema imperialista de pases opresores y pases oprimidos.

Las circunstancias histricas posibilitaron, a ciertos pases europeos y a los EE.UU., alcanzar un alto desarrollo industrial, que le permiti someter a su dominio econmico y poltico a las dos terceras partes de la humanidad, que se vio obligada a trabajar para los sectores dominantes del grupo de pases de economa capitalista desarrollada.

Contra esa injusta relacin internacional de sometimiento se levant, en Latinoamrica, frica y Asia, el movimiento de liberacin nacional de los pueblos dependientes y colonizados, un fenmeno que dio origen a nuevos Estados Nacionales, sacudi al mundo y seal la crisis del sistema imperialista.

Argentina formaba parte del mundo y nuestros problemas eran parte de los problemas que se generaban en la lucha de los pueblos sometidos por su independencia.

Subsuelo de la Patria sublevado

El Movimiento Peronista, para romper con el orden de la dependencia en la Argentina, nace a travs de una revolucin, la del 17 de octubre de 1945, cuando el pueblo ocup la Plaza de Mayo para exigir la libertad de Juan Pern.

El 17 de octubre, los trabajadores, movilizados por los militantes sindicales y polticos, abandonaron sus lugares de trabajo, ocuparon la Ciudad-puerto, Capital de la oligarqua y confluyeron a la Plaza de Mayo reclamando y obteniendo la libertad de su Lder.

Venan de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las aceras del Riachuelo, de las hilanderas de Barracas, de Gerli, Avellaneda, el tornero de los cordones industriales del conurbano y el pen de campo de Cauelas. Era, como bien lo defini Scalabrini Ortiz, "El subsuelo de la Patria sublevado"; no como lo llamaron los "cultos" de la izquierda oficial: el lumpen proletariado.

Al atardecer, el coronel liberado ingresa al balcn de la Casa Rosada y una inmensa muchedumbre, que algunos estiman en trescientos mil, otros en quinientos mil y el diario "La Epoca" en un milln de personas, vibra coreando su nombre: Pern! Pern.

Ese da hubo un vuelco en la poltica argentina, la clase trabajadora irrumpi, por primera vez, en las cuestiones de poder, utilizando el medio de lucha de los obreros: la huelga, la paralizacin de actividades.

Nuevo proletariado

Fruto del proceso de sustitucin de importaciones que se vena realizando, los "cabecitas negras" emigran a la Capital Federal. Eran lo nuevo. Quien los ve como base de sustentacin de una poltica transformadora es Pern. Lo nuevo era la base real para crear poder.

El proceso de industrializacin haba dado origen a un nuevo proletariado industrial decepcionado de un socialismo ajeno a la realidad nacional, de un radicalismo en plena descomposicin despus de la muerte de su gran caudillo Irigoyen, y de un comunismo, cuyas consignas nunca se relacionaron con las demandas nacionales y populares.

Evita, en las jornadas de octubre de 1945, encarn, como nadie, la rebelda popular que signific el surgimiento del peronismo. Fue una militante, una agitadora de masas que cruza el puente Avellaneda y recorre las fbricas sublevando obreros. Busc, y consigui, cambiar el curso de la historia.

Primeros mrtires de la juventud

Desde sus inicios, definirse militante peronista es incluirse en una tradicin que privilegia un pasado de luchas y sacrificios. Nunca fue fcil ser militante peronista. No lo fue en el '45, en el '55, ni en el '73.

El recin nacido movimiento poltico, nacionalista, popular y antiyanqui an no daba sus primeros pasos y ya tiene sus primeros mrtires.

A la una de la maana del 18 de octubre, cuando termina la concentracin en la Plaza de Mayo, manifestantes encabezados por jvenes nacionalistas lanzan piedras y rompen los vidrios de las ventanas del diario antiperonista Crtica.

Desde la terraza, los pistoleros que custodiaban el edificio disparan sus armas. Parapetados detrs de rboles y las mesas de un bar, algunos militantes responden al fuego. El tiroteo dura hasta las tres de la maana. Cuando todo termina, en la calle quedan cincuenta heridos y dos muertos.

As, es asesinado Darwin Passaponti de un balazo en la cabeza. Tiene 17 aos, es alumno del Colegio Normal Mariano Acosta y militante nacionalista. El otro joven muerto se llamaba Francisco Ramos, tena 21 aos y no hay ms datos acerca de l.

El pueblo al poder

Como consecuencia de la actuacin revolucionaria de las masas el 17 de octubre, el 24 de febrero de 1946 Pern derrotaba a la Unin Democrtica, alianza poltica integrada por la Unin Cvica Radical, el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Partido Demcrata Progresista, conducida por Spruille Braden, embajador de los EE.UU. en la Argentina.

El peronismo en el poder, signific una revolucin, considerando las transformaciones que produjo en diversos mbitos de la realidad del pas. La revolucin logr la liberacin nacional, la justicia social y otorg importantes conquistas a los sectores obreros y populares.

El justicialismo, con la "tercera posicin", realiz un modelo para el desarrollo econmico independiente, apoyado en la movilizacin popular y en el sindicalismo organizado, basado en la soberana popular, la expansin industrial y la redistribucin de ingresos a favor de los pobres.

Estado de Bienestar

A partir de all se constituy un Estado de independencia, justicia y bienestar, de leyes laborales que protegan al obrero y al pen de campo, un Estado que abogaba por la unidad latinoamericana, retomando de esta manera la senda de San Martn, Bolvar y Artigas.

Con el peronismo, millones de argentinos conquistaron derechos sociales perdurables como vacaciones pagas, derecho a la educacin y la salud gratuita y extendida, viviendas econmicas, etc.

El nivel de empleo ms alto de la historia slo haba un 2% de desocupacin entre 1946 y 1952 y la participacin de los trabajadores en la riqueza que alcanzaba al 51% del Producto Bruto Interno, fue la ms alta del capitalismo occidental de la posguerra.

El progreso industrial, el crecimiento del mercado interno, la reorganizacin de todas las funciones modernas del Estado, produjeron resultados formidables.

La Justicia Social, bandera revolucionaria de nuestro Movimiento, tuvo en Evita a su mxima luchadora, siendo ella todo amor y rebelda por el bienestar de los desprotegidos, la que se concret en una accin efectiva, cotidiana, permanente, de entrega y servicio, para consolidar y profundizar la revolucin peronista, construyendo una sociedad ms justa, donde el trabajo del pueblo sirviera a este y no a minoras privilegiadas ni a los intereses extranjeros que desangran nuestra Patria.

La terrible reaccin gorila de la vieja Argentina oligrquica y autoritaria, en 1955, dan la medida de la trascendencia revolucionaria del peronismo.

Recuperar la tradicin revolucionaria

Hoy, cuando el capitalismo globalizado pretende desembarazarse de las limitaciones que en buena parte del siglo XX le impusieran los Estados Nacionales y los movimientos sociales encabezados por la clase trabajadora, como integrantes del Movimiento Popular que cambi la historia poltica argentina, los peronistas debemos recuperar el soplo fresco que se inspiraba en la tradicin revolucionaria y volver a levantar el cuestionamiento del sistema econmico - social injusto y la nocin de transformacin del mismo.

Eso lo haremos llevando adelante el Proyecto Nacional y Popular para reencontrarnos con nuestro destino en una Patria Justa, Libre y Soberana, terminando la revolucin inconclusa que Eva y Juan Pern nos ensearon.

Escribe: Blas Garca
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