Para que sirvi el Golpe de Estado de 1976?
Jueves 23 de Octubre de 2014
23.03.2009 | A 33 aos del golpe militar genocida
Para que sirvi el Golpe de Estado de 1976?
Escribe: Gonzalo Garca
Foto: Hoy, como en 1976, las valientes Madres de Plaza de Mayo, continan la lucha.
1 de 1
A 33 aos de este nefasto hecho, el mejor homenaje es es recordar para que sirvi el mismo y recrear, por la militancia y la memoria, el lazo entre las luchas de ayer y las que hoy emprendemos para cumplir con las demandas populares.
En abril de 1976 el secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger orden a su embajador en Buenos Aires que recomendara a la Junta Militar que pusiese "el nfasis en la disminucin de la participacin estatal en la economa, promocin de la exportacin, atencin al relegado sector agrcola y una actitud positiva hacia la inversin extranjera".

Repudiar el golpe militar es tener presente para que sirvi el mismo. Recordar que aquel golpe construy una Argentina distinta, antagnica de la Argentina peronista.

Introduccin

En 1976 no se derroc solamente una mandataria elegida con los votos, sino que se tir abajo el sistema democrtico que representaba una difcil trinchera frente a las necesidades de las Fuerzas Armadas, que vean al avance popular como una amenaza cierta.

El golpe fue ejecutado en contra del peronismo en su conjunto, institucional, poltica e individualmente.

Pensado en funcin del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, deriv en el programa financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal.

El Proceso de Reorganizacin Nacional puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Pern y al Proyecto Nacional concebido por el justicialismo en la dcada del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrtica, la economa, la sociedad y las instituciones, abriendo grietas que recin despus de tres dcadas empiezan a ser curadas.

A 33 aos de este deplorable hecho, que marc el exterminio de la generacin de jvenes militantes de los 70, nuestra generacin busca una identidad propia y un proyecto de pas autnticamente nacional y popular, acorde con la nueva realidad globalizadora mundial.

Las causas del golpe, segn sus autores

Desde la muerte de nuestro lder Juan Pern, en julio de 1974, su viuda Mara Estela Martnez gobernaba en un clima de violencia generado en parte por las luchas internas del partido de gobierno, el accionar de organizaciones guerrilleras de izquierda y de bandas de ultraderecha, como la Triple A.

La historia "oficial", narrada por militares y cmplices del golpe, explica sus razones en la violencia existente, lo cual habra llevado a la sociedad a "golpear la puerta de los cuarteles en busca de paz y de orden".

Ellos sostenan que la violencia poltica le gan a los guerrilleros, encabezados por Montoneros y ERP, la indiferencia de la opinin pblica que simpatizaba con ellos, cuando eran noveles agrupaciones que luchaban contra la Revolucin Argentina del General Juan C. Ongana.

A la par de la accin de la guerrilla aument el terrorismo paraestatal de la Triple A. La suma de ambos sumergi al pas en una espiral de violencia incontrolable que deriv en la dictadura.

La realidad de los hechos

Si bien es innegable el grado de violencia poltica en que se insert la sociedad tras la muerte de Pern, la "historia oficial" es parcial, de forma deliberada, porque no menciona las causas ms importantes que provocaron el golpe.

Los motivos del golpe deben buscarse en el contexto internacional y en cambio del modelo econmico:

1. Desde la crisis del petrleo de 1973, los depsitos de los bancos de los pases occidentales, principalmente norteamericanos, estaban repletos de divisas de las naciones exportadoras de este producto.

Estos capitales deban ser prestados. El FMI "cre" la conciencia de que era bueno para un pas en desarrollo como la Argentina recibir "inversiones".

En forma correlativa se "recomend", desde los organismos de crdito internacional, la necesidad de achicar los aparatos estatales y privatizar los servicios pblicos y los recursos naturales que fueron adquiridos por empresas multinacionales con el fin de librar al Estado y a los particulares de "cargas distorsivas".

En el mundo, el capital financiero, el ms improductivo y salvaje de todos, asuma la conduccin del capitalismo global.

2. Los EE.UU. necesitaban de forma urgente la alineacin de Latinoamrica y el apoyo irrestricto de "nuevos gobiernos". La situacin internacional, la derrota en Vietnam, el avance en los movimientos populares, reflejado en la victoria de Cmpora en Argentina y Allende en Chile, elecciones con triunfos populares, hizo pensar en una grave crisis poltica del capitalismo dependiente.

3. La amenaza de que un movimiento popular se extienda a toda Latinoamrica, con las peligrosas consecuencias que acarreaba dentro del marco de la guerra fra, impuls al Departamento de Estado norteamericano, y a sus organismos de inteligencia, a intervenir de forma directa instalando dictaduras militares de corte derechistas y proyanquis.

El golpe del '76 fue decisivo para la insercin del pas en el molde globalizador fomentado por Estados Unidos; justificado con el pretexto de la lucha mundial contra el comunismo.

Pero ni el golpe tuvo su origen en el "peligro subversivo", ni la violencia aplicada fue para "la pacificacin y el orden".

La implantacin del modelo neoliberal a travs de un gobierno dependiente y de un rgimen de terror masivo, se combinaba con la necesidad de poner fin a una experiencia social y poltica de pleno empleo y la existencia de una legislacin laboral que no se corresponda con los intereses econmicos de las empresas trasnacionales.

Destruccin del Modelo Popular

El primer objetivo del golpe fue demoler las bases del modelo nacional y popular del peronismo. Este modelo era una poltica: de justicia social, de trabajo, de salud y educacin para todos, de vivienda digna, de igualdad, de crecimiento de la produccin y desarrollo acelerado de la economa, de dignidad nacional, de plena auto-determinacin y soberana.

Las fuerzas econmicas y sociales que impulsaron el Proyecto Nacional fueron los trabajadores, los empresarios industriales nacionales (sobre todo medianos y pequeos); con apoyo de una gran parte de los asalariados de clase media y el protagonismo preponderante del Estado.

Miseria planificada

En el nuevo programa econmico neoliberal y reaccionario de Videla - Martnez de Hoz est el origen de las causas de la dictadura y de sus consecuencias, en la reconversin de la oligarqua dominante que une sus intereses con el imperialismo norteamericano y en la destruccin de gran parte del empresariado nacional a travs de la apertura econmica.

Como lo sealaba el compaero Rodolfo Walsh en su valiente carta de 1977, que contiene reflexiones sobre el primer ao de la dictadura y que la dirigi a la Junta Militar el da antes que estos lo asesinaran: "En la poltica econmica de ese gobierno debe buscarse no slo la explicacin de sus crmenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada".

Y continuaba: "En un ao, la dictadura:

-Ha reducido el salario real de los trabajadores al 40% y disminuido su participacin en el ingreso nacional del 50% al 30% del PBI,

-Se ha elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, llevando la desocupacin al doble, prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, retrotrado las relaciones de produccin a los comienzos de la era industrial.

-El consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa ms del 50%, el de medicinas ha desaparecido prcticamente en las capas populares.

-Hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil superaba el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepaban hacia marcas mundiales o las superan.

-El descenso del producto bruto era del 3%, la deuda exterior alcanza a 600 dlares por habitante, la inflacin anual al 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre lleg al 9%.

Dictada por el Fondo Monetario Internacional segn una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la poltica econmica de esa Junta slo reconoca como beneficiarios a la vieja oligarqua ganadera, la nueva oligarqua especuladora financiera y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel y la Siemens".

La indiscriminada apertura econmica, la destruccin del mercado interno, la desindustrializacin del pas y el endeudamiento pblico fueron las consecuencias reales de la dictadura.

El Establishment, mediante el ajuste neoliberal, sentenci a muerte al Modelo de Estado de Bienestar peronista, librando a su suerte a todo el pueblo argentino.

Devastacin institucional

Una poltica semejante slo pudo imponerse destruyendo a las organizaciones que defendan los intereses del pueblo y persiguiendo a todos los que lucharan por la soberana nacional y la justicia social, prohibiendo los partidos, interviniendo sindicatos, amordazando a la prensa, a la cultura, a los disidentes e implantando el terror ms salvaje que ha conocido la Argentina.

Desde el plano institucional, los jerarcas del Proceso Militar ejercieron la suma del poder pblico con el predominio de las Fuerzas Armadas por sobre las dems instituciones del gobierno. As:

-Fueron depuestos la presidente, los gobernadores y los jueces.

-Fueron disueltos: el Congreso Nacional, las legislaturas provinciales y los consejos deliberantes.

-Se prohibi la actividad poltica estudiantil y de los partidos.

-La CGE, la CGT y los sindicatos ms importantes fueron intervenidos, sus fondos eliminados; y las actividades relacionadas con las huelgas y las negociaciones colectivas laborales, declaradas ilegales.

Plan sistemtico de genocidio

La dictadura haba logrado desarticular las instituciones que contenan las bases del proyecto fundado por el peronismo en la dcada de los 40, pero estas medidas no tenan la fuerza suficiente para consolidar el nuevo modelo sino se eliminaba totalmente la oposicin social al rgimen.

Para ello, el golpe militar destruy el tejido social de la argentina, desarticulando las fuerzas populares de la sociedad civil. Represin invisible hecha de nocturnidad y silencio cmplice, de miedos y de ausencias.

Los militares implementaron un plan genocida de magnitudes nunca vistas en Latinoamrica. Fue la dictadura que ms se mantuvo, la que tom las decisiones ms intolerantes y crueles, de modo absoluto y arbitrario. Y fue la ms perversa.

Los mtodos que la dictadura puso en prctica para eliminar la oposicin poltica tomaron por sorpresa a todos, dada su brutalidad:

- Guarniciones y regimientos devenidos en campos de concentracin, en centros de detencin ilegales, en los cuales jams accedi un abogado, juez o un observador internacional.

- Centros de tortura y unidades especiales, militares y policiales, cuya funcin era secuestrar, interrogar, torturar y matar.

-Eran prcticas habituales de tortura la picana, la violacin, el asesinato o se los "desapareca", arrojndolos vivos, adormecidos con drogas, desde aviones en vuelo al Ro de la Plata o al mar.

- Y se apropiaron tambin de los bebs de los disidentes, criados con identidades falsas.

- El "derecho al botn" concedido a los represores ilegales expandi el robo y la corrupcin a niveles que antes no se haban conocido en el pas.

Reflexiones sobre la violencia

Toda una generacin naci a la poltica bajo la violencia antipopular y la vivi continuamente.

Los bombardeos al pueblo el 16 de junio de 1955 en Plaza de Mayo, el sangriento golpe de septiembre de 1955; las persecuciones y encarcelamientos, el castigo al movimiento del General J.J. Valle y los fusilamientos de peronistas en los basurales de Jos Len Surez; el secuestro y la desaparicin de Vallese, el plan represivo Conintes que llen las crceles de peronistas, el exilio y la proscripcin de Pern, los asesinatos de Mussi, Mndez, Retamal, Bello, Cabral, el cordobazo, los fusilamientos de revolucionarios en la crcel de Trelew, formaron la experiencia y la conciencia de muchos jvenes de esa poca.

La rebelda a esta opresin asumi, numerosas veces, formas violentas. A muchos les pareci justo responder a la violencia "de arriba", del poder, con la violencia "de abajo", la violencia popular.

La resistencia peronista, las luchas obreras contra el Conintes, el cordobazo, fueron momentos gloriosos en las batallas de las clases populares argentinas, que asumieron las formas que le imponan las circunstancias.

El pensamiento "pacifista", especialmente el del radicalismo, margina injustamente a mrtires que lucharon por la justicia social con los medios y en las condiciones que les permita el sistema, cuando los caminos de la democracia real estaban cerrados. Por lo menos para la mayora peronista.

Para muchos, la lucha violenta ces con el retorno del General Pern a la Patria, cuando el peronismo lleg al gobierno en 1973.

Muchos otros siguieron avalando el uso de la fuerza y algunos pocos la ejercieron: idolatraron la violencia y equivocaron los medios.

Esa conducta le sirvi a los represores para incluir a toda una generacin que propugnaba cambios en la sociedad como "los sospechosos de ser guerrilleros".

Y actuaron como sostena el dictador Videla: "Si es preciso en la Argentina debern morir todas las personas que sean necesarias para lograr la seguridad del pas".

No hubo errores ni excesos

El General Ibrico Saint Jean, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, en mayo de 1977 deca: "Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, despus... a sus simpatizantes, enseguida... a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tmidos".

No hubo "errores" ni "excesos", sino un plan asesino deliberado, y contradictoriamente a lo que surge de la leyenda de la "guerra sucia", no fueron muchos los que actuaron en la guerrilla.

En la Argentina no hubo, ni cerca, 30.000 guerrilleros. La cantidad la inventaron quienes queran justificar 30.000 muertes. Hubo s, 30.000 luchadores sociales desaparecidos, barridos por la represin, de todos los sectores polticos revolucionarios. La inmensa mayora de las vctimas fueron jvenes, la inmensa mayora fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayora fueron peronistas.

Las vctimas sobrevivientes, los familiares de los cados, las valientes "Madres de Plaza de Mayo" y los militantes de derechos humanos han mostrado su coraje y la tenaz exigencia de verdad y justicia, sin bsquedas de revanchas por mano propia.

Por un proyecto nacional y popular

De la larga lista de mrtires y hroes de la causa nacional, es esa Juventud la que, a 33 aos del golpe, debe ser recordada como paradigma y ejemplo.

Llena de energa, de rebelda e inconformismo social, esta generacin poltica, encabezada por la gloriosa J.P. de los 70 fue la generacin del compromiso desinteresado por una sociedad mejor, ms honesta, ms justa.

Una generacin que particip polticamente, persigui una revolucin para la Argentina, se sacrific, milit y paviment con su sangre el camino para cambiar un pas dependiente, sometido econmica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribucin de la riqueza y el poder.

La salida del modelo neoliberal

La dictadura militar no se instal slo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los ncleos ms concentrados de la economa, quienes se apropiaron adems de buena parte de los negocios pblicos.

Los responsables externos fueron los gobiernos de los pases centrales y sus mandatarios instalados en los organismos financieros internacionales, particularmente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instigadores de estas polticas neoliberales que durante dcadas mostraron al endeudamiento y el consecuente ajuste como virtudes.

Con el retorno a la democracia, ni Ral Alfonsn, que administr "el modelo", ni Carlos Menem, que lo profundiz, modificaron el cuadro en lo esencial.

El alfonsinismo no supo, no quiso o no pudo y cay por la crisis que desat con la hiperinflacin.

Menem se mont en la ola neoliberal aumentando la deuda hacia fuera y hacia adentro a costa del empobrecimiento de millones de argentinos. Y dentro de ese marco, como no hay poltica posible a favor del campo popular, De la Ra-lvarez precipitaron el agotamiento del plan de convertibilidad y llevaron al pas a la catstrofe.

El proyecto de "miseria planificada" que Rodolfo Walsh denunciaba en 1977 fue hegemnico desde 1976 a 2001.

Las luchas populares que culminaron en el estallido popular de diciembre del 2001 marcaron un punto de inflexin.

Lo que vino despus fue el inevitable default de Adolfo Rodrguez Sa y la "tarea de bombero" de Eduardo Duhalde.

Los gobiernos de Nstor y Cristina Kirchner, sobrevivientes de la generacin del 70, han transitado un camino distinto al de sus predecesores, poniendo fin a la hegemona absoluta y salvaje del capital financiero.

Desde el 2003 a la fecha, se restaur el principio de autoridad poltica, se ha colocado a nuestro pas en un lugar ms digno ante el mundo, privilegiando el alineamiento internacional con pases hermanos de Latinoamrica y se manifest, tanto en el discurso como en los hechos, en contra de los pilares en los que se asent el modelo neoliberal, especialmente en lo referente a la deuda externa. Se consolid un perfil exportador y se protegi la industria nacional con un dlar alto que desbarata los privilegios de la parasitaria burguesa comercial importadora, la "patria financiera" y el poder concentrado de las empresas privatizadas.

En lo que refiere a las polticas de Derechos Humanos, se han conseguido grandes avances en materia judicial, con las causas contra los genocidas y las condenas obtenidas. Tambin en el terreno legislativo se avanz con la derogacin de las leyes de la impunidad. Se ha instituido al 24 de Marzo como el "Da Nacional de la Memoria".

Existen logros innegables desde el 2002 hasta la fecha, que marcan cambios rotundos en los ejes polticos que trazaron el destino de los argentinos desde 1976 hasta diciembre del 2001.

Pero, aun todava queda mucho por hacer, el combate contra la pobreza y la exclusin extrema, el desarrollo industrial y la conformacin de un amplio sector exportador que incorpore valor agregado, el manejo de los estratgicos recursos naturales aun en manos de la rapia neoliberal y la consolidacin del estado como centro del desarrollo econmico a travs del adecuado rol de control o como empresario son cuestiones pendientes.

Aprender de la historia

Han pasado 33 aos y la imagen de aquellos das aciagos debe tener el valor de una leccin histrica, para que nunca ms se reitere un tiempo de odio y desprecio que cost tanto dolor, porque la memoria no es solo recordar el pasado, sino el requisito bsico para construir el futuro.

Pero llevar adelante el proyecto nacional no es responsabilidad de una sola persona. Ya no se trata solo de lo que el gobierno nacional pueda o no hacer.

Es nuestra misin, como peronistas, junto a todos los sectores nacionales y populares que luchamos por una patria justa, libre y soberana, acompaar, defender y profundizar este proceso y recrear, por la militancia y la memoria, el lazo entre las luchas de ayer y las que hoy emprendemos para cumplir con las demandas populares.

Escribe: Gonzalo Garca.
Edicin Impresa Nro 68
Ediciones Anteriores
Tapa papel
Nosotros
Un equipo militante
Consultas o dudas
Doctrina
Documentos Historicos
Libros y Doctrina
Para el Debate
Imgenes
Histricas
Actuales
www.lavozdelajp.com
Todos los Derechos Reservados